Últimamente no paro de oír elogios sobre la creatividad desbordante de los dibujos animados. Los fans de Isabel Coixet están abandonando su visionado de películas los domingos por la tarde para sustituirlo por sesiones de Pocoyo de una temporada entera, sin pausa.
Incluso Perdidos, oh, mierda no, lo he vuelto a hacer, perdón, quería decir: Lost, esta bajando su número de descargas por la red.
¿No conocíais Pocoyo?
Pues bien, todo mi odio tiene origen en mi intento de incursión en una conversación que tenían dos compañeras de trabajo:
- ¿De que habláis?
- ¡De Pocoyo!
- De poco ¿tú?
- ¿De los dibujos animados, no los conoces?
Dios omnipresente, haz que se extienda la gripe porcina por la faz de la tierra.
¿No conocíais Pocoyo?
Pues bien, todo mi odio tiene origen en mi intento de incursión en una conversación que tenían dos compañeras de trabajo:
- ¿De que habláis?
- ¡De Pocoyo!
- De poco ¿tú?
- ¿De los dibujos animados, no los conoces?
Dios omnipresente, haz que se extienda la gripe porcina por la faz de la tierra.

Desde aquí recomendar ver a Pocoyó de vuelta de fiesta, todo taja. Gana mucho.